-Podemos arreglar las cosas.
-No, mamá! no me interesa arreglar nada, siempre lo mismo.
-Por supuesto hija, todos los días cometemos errores.
-Sí, pero a mí ya no me interesa nada.
Gracias a Dios porque Él no es como nosotros. Estaríamos en problemas muy grandes si su perdón funcionara de esa forma.
Entonces que nos da el derecho de usar frases como: -"Si, yo lo perdono pero nunca va volver a ser igual".
¿Imagina usted a Dios diciendo eso? -"Mira Evelyn, yo te perdono, pero sabes después de que cometiste este pecado nunca mas nada va ser igual de nuevo". No me mal entiendas no digo que tenemos que ser Dios, pero ya que somos sus discípulos nuestra meta es parecernos cada día mas y mas a Él.
La mayoría de las veces no vamos a tener la capacidad de ser como el por nuestras propias fuerzas sin embargo su Espíritu Santo que mora en nosotros y nos da la capacidad de hacer cosas mas allá de lo que nosotros podemos.
La próxima vez que sintamos que no podemos, recordemos su promesa: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
-No, mamá! no me interesa arreglar nada, siempre lo mismo.
-Por supuesto hija, todos los días cometemos errores.
-Sí, pero a mí ya no me interesa nada.
Entre unas frases más termino la conversación, sin arreglo, y sin solución, con un sin fin de culpabilidad, y cargo de conciencia en ambos lados, ¿porque nunca hemos podido llevarnos bien?, se preguntó siempre la más jóvenes de las dos mujeres presentes en esta historia.
Una joven, y la otra no tanto, con historias sumamente diferentes, que las convirtieron en lo que son hoy día, y con dos cosas en común muy importante; la primera, un amor por Dios, que las llevaría incluso a dar la vida por Él, y la segunda cosa, no tan buena como la primera un fuerte temperamento, que a la mínima provocación de ambas partes debe hacer alarde para ver cual es más fuerte, y cual posee mejores argumentos en una batalla que se libra desde hace años, la cual no tiene ningún ganador, sino todo lo contrario cada vez que esta cualidad o defecto, dependiendo de como se vea, sale a la luz.
Al igual que la más joven de ellas he pensado muchas veces que ya no me interesa arreglar algunas situaciones, tal vez en algunas ocasiones haya tenido la razón mientras que posiblemente en la mayoría de ellas, me haya equivocado.
Sin embargo al meditar en esto pienso que sucedería si Dios actuara así con nosotros, -"bueno Danielito", diria el Señor, -"ya agotaste tu cuota de pecados, y aunque no fue al propio, porque conozco tu corazón, no me interesa arreglar las cosas contigo, siempre es lo mismo, siempre estas pecando y ofendiéndome, así que dejemos todo así y listo, de todas formas tarde o temprano vas a volver a pecar porque no puedes ser perfecto por completo".
Gracias a Dios porque Él no es como nosotros. Estaríamos en problemas muy grandes si su perdón funcionara de esa forma.
Entonces que nos da el derecho de usar frases como: -"Si, yo lo perdono pero nunca va volver a ser igual".
¿Imagina usted a Dios diciendo eso? -"Mira Evelyn, yo te perdono, pero sabes después de que cometiste este pecado nunca mas nada va ser igual de nuevo". No me mal entiendas no digo que tenemos que ser Dios, pero ya que somos sus discípulos nuestra meta es parecernos cada día mas y mas a Él.
La mayoría de las veces no vamos a tener la capacidad de ser como el por nuestras propias fuerzas sin embargo su Espíritu Santo que mora en nosotros y nos da la capacidad de hacer cosas mas allá de lo que nosotros podemos.
La próxima vez que sintamos que no podemos, recordemos su promesa: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
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