...era un miércoles de abril, día de mucho calor como habitualmente suele suceder en esta fecha; en una habitación fría de hospital se encontraba una mujer, de treinta y tantos años que daba a luz a su quinta hija, madre soltera nuevamente venia de una familia disfuncional, nunca ha sabido exactamente lo que es el amor; muchas veces lo ha confundido con placer, pensando que esos minutos de mariposas en su estomago serian eternos y no acabarían.
Pensando que hacer, comienzan a pasar los días, el padre de la criatura extasiado de la felicidad se encuentra en la disyuntiva de que sera lo mejor, si seguir con la mujer y sus hijos o quedarse solo con la criatura, él, un hombre de los veintiultimos años, sin una profesión, amigo de las fiestas y del fácil vivir, sin nadie que le dicte que hacer mas que su propio instinto.
Pasan los días y se da cuenta que entre el y la mujer no hubo nada mas que una horas de emoción, que la realidad ahora es muy diferente a lo que vivió por primera vez cuando la vió, cuando la besó, cuando la tocó, ahora era todo un hombre de familia, cuyas alas habían sido cortadas de repente por el nacimiento de su hija.
Una noche sentado en la obscuridad de su casa ahora compartida decide dejar a su hija con su abuela, y marcharse, la madre de la niña viendo mas allá y meditando en su situación no se opone si no que dejara ir a la única de sus hijas que mas tarde vivirá como si eso nunca hubiera sucedido.
La abuela sin saber que hacer, pensando en lo que sucedería si se negara a ello decide comenzar de nuevo una crianza que duraría 26 años, sin pensar en todas las lagrimas de tristeza y alegría, en los momentos de felicidad y los momentos de ira, que esta decisión mas adelante le provocaría, sin saber que tal vez hasta inconsientemente tal vez hubiera deseado devolver el tiempo y cambiar su "SI" por un "NO".
Le da a la niña las enseñanzas morales suficientes para vivir en un mundo de decadencia, la educación que su economía muchas veces restringida pudo costear, y el amor por Dios que haría que un tiempo después comenzara la aventura de seguirle a Él a donde Él ya había planeado su futuro, un futuro que nadie hubiera apostado, un futuro que su gracia solamente podía sostener.
Esta niña comenzó a crecer y a conocer a Dios a su manera, comenzó a experimentar, a descubrir a Dios fuera de la religión, la cual muchas veces la había hecho vivir con formas y no con actitudes del corazón, ahora ya en su adolescencia había descubierto que su madre había dejado de ser aquella que la trajo al mundo un día y era aquella mujer de pelo gris, con unos años de mas que ya no tenían mas que descansar la que había tomado el reto de sacarla adelante.
La abuela, una mujer con una vida muy difícil, que había quedado huérfana y desamparada desde muy niña obligandola esto a vagar muchas veces por las calles sin rumbo; buscando una mano amiga que se extendiera y le diera un poco de comida sin querer hacerle daño. Abuela y nieta sin querer se encontraron en una época que Dios había escrito mucho antes de que ellas lo supieran, ahora de repente sin tener nada se tenían la una a la otra, ambas conociendo a su creador y aquel que nunca las dejaría huérfanas que dio su vida por ellas.
Un día esta niña decidió entregarle a Dios lo poco que tenia, confiando en que Él podía hacer de eso cosas increíbles, porque Él soñaba con ella y la veía diferente a como ella se sentía, su abuela mucho tiempo antes, había orado para que Dios la cuidara y la llamara, sin saber que ese día llegaría, ese día uno de los mas difíciles de su vida, el dia llegaría en el que volvería a quedar sola físicamente, ese día lloraria como si la que ahora era su hija menor hubiera muerto, aunque no era así, ese día seria el día que su chiquita, la cual los años habían hecho mujer le diría: "..mamá, he decidido ser misionera..".
Ese momento marcaría a estas dos mujeres, porque ambas sabían que había llegado el momento de cumplir con lo que algún tiempo atrás habían prometido, esa entrega a Dios que en algún momento en una oración se escucho tan bonito y que ellas habían olvidado Él nunca lo había hecho, y tenia esas promesas en su recuerdo tan frescas como si hubiera sido ayer.
El tiempo de llorar ha comenzado, el tiempo de despedirse por primera vez por un largo tiempo a la niña ahora le partía el alma ver llorar a su madre y confía en la promesa que su amado Dios le ha hecho, "Y todo aquel que deja casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o campos por causa de mi nombre, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.", sabe no es perfecta, que esta muy lejos de serlo, que no merece nada de lo que tiene y que aun cuando muchos no daban nada por ella, Él lo dió todo, confía en que vera a su abuela de nuevo en esta tierra y si no fuera así, sera donde no haya mas llanto ni dolor.
Queda poco tiempo y esa abuela sufre en silencio, siendo parte del llamado que su hija recibiera, sabe que Dios cuidara de ella, como lo ha hecho siempre, sabe que la extrañara como si ella misma la hubiera dado a luz, pero esta orgullosa de haberla recibido como herencia la cual trabajo y multiplico y ahora debía devolver al su dueño que había regresado de su viaje.

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